Despedida
Hace algún tiempo que viene dando vueltas en mi mente los recuerdos de aquel 22 de Febrero…Cuando empezaba el día ya llevaba algo de 9 horas en el bus, y quedaban aún 8 horas más de viaje como para seguir pensando y repasando lo que había dejado en casa de mamá hacía casi 2 meses...
Repasemos:
En Diciembre del 2000 finalmente después de muchas idas y venidas había logrado graduarme, el día de la ceremonia estaba mi familia en pleno, no era para menos se graduaba el último de los ocho hermanos en la Universidad mejor considerada en el país en esa especialidad(los nombres no son relevantes), para ser sincero debo decir que no me graduaba con honores, ni había conseguido alguna mención por parte de la facultad en ningún momento de mi carrera (a no ser que ser parte del CAT, el Huayaspanca o los X-permas, merezca algún honor) pero eso a ellos(a mi familia) poco les importaba, el hecho era que después de tantos años de esfuerzos y sacrificios, por parte de mis padres, había llegado el momento de decir “misión cumplida” 4 de sus 8 hijos habían logrado graduarse en la misma Universidad.
Para no extenderme más en este día comentaré sólo la parte que viene al caso, aquella tarde-noche mientras me acomodaba en el sitio que me correspondía para presenciar la ceremonia se me acercó un fotógrafo y me tomó una fotografía que luego fue a ofrecer a mis familiares apenas terminó la ceremonia y fue él quien le pagó sin chistar el precio que el oportunista fotógrafo exigía. Y otro recuerdo que guardo con mucho cariño de aquel día es la cara de orgullo que traía él como diciendo “oigan el que está allí es mi hijo”.
A los pocos días, luego de haber “volanteado” mi curriculum por cuanta empresa había en Lima y no encontrar ninguna respuesta definitiva me “resigné” a aceptar la propuesta de mi hermano 3ro para viajar al interior del país a un lugar, a 17 horas de viaje en bus de Lima, llamado Talara, a un trabajo que duraría poco más de 2 meses pero que valía la pena como experiencia. Parte de mí quería ir y otra parte no, es que iba a dejar a Gina aquí sola, faltando tan poco tiempo para cumplir un año de relación, 3 días para ser exacto, pero ella y la celebración de nuestro aniversario podían esperar así que acepté, es que no era mucho tiempo y además, pensaba, todo lo que dejaba iba estar en el mismo lugar cuando regrese, estaba equivocado.
El día que partía llegó tan rápido y yo estaba tan preocupado por que era la primera vez que iba a estar separado de Gina durante tanto tiempo(nunca nos habíamos dejado de ver más de 2 días desde que comenzamos) que descuidé a otras personas que siempre estarían allí, eso creía yo, por eso fue que cuando llegué a recoger mi equipaje la casa estaba vacía y sólo encontré una cariñosa nota de despedida de mi madre que terminaba diciendo: “…tu madre que te quiere mucho y desea sólo lo mejor para ustedes” y eso fue todo, no pude despedirme de nadie en casa y lo peor fue que en ese momento no me importó...
“ Debí despedirme en la mañana antes de salir, debí decirle algo, debí ser más cariñoso con él….” Estos y otros pensamientos pasaban por mi mente durante el viaje.
Y cuando la luz asomaba en el cielo sentí un escalofrío en todo el cuerpo” Ya, ya se fue…. no, no puede ser, espera a que llegue, solo quiero despedirme, resiste…” pensaba.
Al llegar a Lima “3ero” y yo (no lo mencioné antes pero 3ro venía en el bus conmigo pero nos prestamos tan poca atención que pareció que cada uno viajó sólo, sólo con sus recuerdos y pensamientos acerca de él) fuimos directo a casa de mamá 3ero iba a llamar por teléfono porque, al llegar, la casa estaba vacía, como el día en que salí, pero esta vez no había ninguna nota cariñosa de mamá, sólo estaba la foto de mi graduación en medio de la mesa de centro de la sala, como para recordarme que él también estaba en esa foto aunque otros no lo pudieran ver más allá de un parecido físico, solo yo lo ví, y aun lo veo, en esa foto, pero no había tiempo para mirar la fotografía tenía que apresurarme para llegar al Hospital.
Subí a mi cuarto a dejar mi equipaje me senté en la cama y escuché como se cerraba la puerta de abajo, era mi hermano 3ro, subió, entró a la habitación y cuando ví su rostro lo supe, ya era tarde...
3ero dijo: Ya murió, hace como una hora.
En ese momento reaccioné fríamente no hice ningún gesto solo le pregunté: ¿Vamos a ir de todos modos al hospital?
sí, me respondió, y de inmediato salimos.
En todo el camino no nos dijimos ni una palabra, como en el bus, yo solo miraba por la ventana del auto, admiraba lo diferente que es Lima de Talara, no hacía tanto calor como allá, se podía sentir la humedad en el aire, no había gente descalza corriendo por la calle ni gente que le sonriera a quien pasara, estaba en Lima y entonces escuché en mi mente estas palabras que aún ahora me repito: ”no llegué a tiempo”. Fué entonces cuando cayó la primera lágrima y me aparecieron otras imágenes: días de playa, paseos al campo, los cuentos de domingo por la mañana, etc. Esos recuerdos detuvieron mis lágrimas tan rápido como habían brotado, no habían caído más de 2.
Al llegar al hospital encontramos a 6to saludó a 3ro, que se disponía a ir por la derecha y lo detuvo:
¿a donde vas? Ya no está por allá ahora está… -me abrazó y echó a llorar- mi hermano 6to ocho años mayor que yo, estaba llorando en mis brazos y yo aun no sentía deseos de hacerlo (Explico porque 6to lloró: sucede que 3ro se disponía a ir al cuarto del hospital donde solían ir a visitar a mi padre - digo solian porque yo jamás lo visité ya que lo internaron en el hospital un par de semanas después de mi viaje - y ya no estaba allí, en ese momento se encontraba en la morgue)
Al llegar a la morgue estaba mi hermana 4ta , 2do y 7mo. 4ta estaba destrozada llorando a mares y 2do lloraba cubriéndose la boca, en cambio 7mo estaba tranquilo y yo, al verlo así, recordé todo lo que habiamos vivido juntos todas nuestras peleas, nuestros juegos y nuestro padre. Y en sus brazos me eché a llorar, 7mo me dijo: tienes que ser fuerte o algo así y yo quería decir algo pero el dolor no me lo permitía, quería decirle lo que no pude decirle a nadie en voz alta hasta ahora: NO PUDE DESPEDIRME.
