Cuando la conocí
Todo cambia no es mejor no es peor simplemente cambia…
Recuerdo cuando una tímida niña se acercó a mí, tendría algo más de un año, llevaba un vestido azul con lunares blancos y un listón rojo, ¿quién es tu mamá? -le pregunté- y mi curiosidad tuvo su recompensa.
Allí estaba ella, al otro lado del salón.
Yo recién escapaba de una tormenta que armé con ilusiones y ella trataba de adaptarse a la realidad de una historia que no me toca contar, y nos acercamos y nos conocimos y no hubo flechas de un enano alado en pañales, no hubo rayos ni siquiera una mirada fija de telenovela nada.
Pero debo decir, ahora, que la importancia del hecho merecía que el mundo, mi mundo, se detenga un minuto y se quede en completo silencio, el mejor homenaje que le puedo dar a ese instante el silencio total.
Terminaba el verano del 98 y comenzaba el mío...

Wendy dijo
Ay que bonito Mitchell... se nota que sigues muy enamorado de tu esposa.
Saluditos
Wendy
23 Enero 2007 | 10:13 PM