El gato
Tenía unos ojos y un porte, que arrancaban los suspiros de las niñas y las no tan niñas de la ciudad, le decían: "Gato" por el color de sus ojos, algo verdes y algo grises, su historia es conocida por todos los que viven aquí, aunque cada vez que es contada cada uno le agrega detalles y hasta cambian los nombres para darle algo de "dramatismo". Que si hubiesen estado allí se darían cuenta que no hace falta agregarle nada. Me cuesta mucho hablar de esto pero tengo que hacerlo, espero que el conocer esta historia les sirva para que anden prevenidos… Eran cerca de las 5 de la madrugada del Domingo, luego de una "noche de juerga", como le llamábamos. Carlos, el Gato y yo íbamos en mi auto de regreso de una discoteca que quedabaen el centro de la ciudad. Carlos estaba ebrio y dormía en el asiento delantero, yo manejaba y el Gato iba atrás hablándome para que no me durmiera, me contaba de la "flaca" que se "agarró", que le dio su número y que de todos modos la iba a llamar en la tarde, él era así, tenía algo que atraía a las mujeres de todas las edades y siempre lograba tener "algo" con ellas, inclusive la madre de un compañero del colegio, según contaba él mismo, nunca nos dijo que compañero sólo sé que no era la mía, ni la de Carlos, bueno, eso aseguraba él. Todas le decían lo mismo: "tienes unos ojos hermosos", ¡que suerte tiene este cojudo!, me repetía, cada que escuchaba esa frase pero ese día las cosas serían diferentes... Yo trataba de apresurarme en llegar a casa, no aguantaba las ganas de orinar y, al darme cuenta que no llegaría, empecé a buscar una calle desierta para poder descargar mi vejiga, en eso encontré la calle adecuada, yo había pasado antes muchas veces por esa calle y nunca había visto a nadie, me parecía rara, hasta tenebrosa, en cada lado de la calle habían dos fábricas abandonadas, era el sitio ideal. Detuve el auto a un lado de la calle, casi a la mitad de la cuadra. - ¿Qué vas a hacer? ¿Por qué paras? - me preguntó el Gato - Tengo que mear Carajo!!, ya no aguanto, espérate, ya regreso. – le dije. Salí del auto, miré bien toda la calle y juro que no había nada, absolutamente nada, lo único que se escuchaba eran los ronquidos de Carlos. Me apoyé en la pared con una mano, mientras con la otra buscaba(ustedes saben), recuerdo bien que pensaba: "la próxima vez voy al baño antes de salir". Al terminar volví a mirar a ambos lados de la calle y todo igual, no había nada, al tomar la manija de la puerta del auto miré el asiento de atrás y noté que había alguien más al lado del Gato, mi corazón saltó y me enfrié por completo, lo primero que me vino a la cabeza fue tomar el fierro que siempre guardo al lado del asiento, para mi seguridad, abrí la puerta, pero no llegué a alcanzar el fierro porque la mujer extendió su mano desde el asiento de atrás, soltó un polvillo muy cerca de mi rostro y me dijo:
Continuará....
- Cálmate a ti no te voy a hacer nada, mírame.




wendy dijo
Mitchell:
Me dejas con la intriga de la mujer, el polvillo y lo que te sucedió....
Esta es una historia real????
Estaré pendiente.
Saluditos
Wendy
22 Junio 2007 | 01:45 AM