Doctor: Tu madre tiene el corazón un poco más grande de lo normal.
Mitchell: si eso ya lo sé , estimo que cuando menos es el doble de lo normal.

El Domingo fui al estadio a ver el partido Perú-Brasil con Paulo, mi sobrino, y un amigo de él, al encontrarnos me dijo que en la mañana mi madre se había sentido un poco mal, había sentido unos mareos y estaba en cama, luego del partido la llamé por teléfono para saber como se encontraba, me contestó mi hermana:

- Alo negra ¿qué haces?

- Acá visitando, ¿y tú?

- Acá llamando, ¿mi mami?

- Está en cama se siente mal...

Mi madre es de esas personas a las que ninguna enfermedad la tumba, me pareció muy raro que no quiera acercarse al teléfono a hablar conmigo, asi que me preocupé un poco.
Al día siguiente en la mañana Gina me llamó al trabajo para decirme que mamá había ido a la clínica a que le hagan un chequeo y el doctor le había dicho que tenía que internarse, ahí si que me preocupé bastante, salí disparado para la clínica.
Llegué con un poco de temor, no sabía con lo que me iba a encontrar, al entrar a su habitación allí estaba ella con la enfermera, como siempre:

- mamita ¿que me vas a hacer?

- Hay que medirle la presión señora.

- ya me la midieron en la mañana, pero vino otra chica.

- Si, es que yo entro a mediodía.

- Y hasta que hora trabajas.

- hasta las 8.

- Te ves cansada ....ay que horror....

- ....

Como siempre ya le hablaba a la enfermera como a su amiga de siempre con su "mamita" por aqui y "mamita" por acá.
Me tranquilizó un poco el verla tan calmada como si nada, como siempre, con mi mamá no hay dramas.

El médico dijo que ha tenido una descompensación, subida de presión, colesterol y triglicéridos, nada que con una buena dieta y unas pastillas no se pueda controlar.

Pudo pasar algo peor pero felizmente todo ha sido controlado, ha estado dos días en la clínica, ella la pasó de lo más bien o eso me quiere hacer creer, que la habitación está muy cómoda, que el agua de la ducha estaba calientita como a ella le gusta, que el jabón huele riquísimo, en fin que mi madre sabe siempre como encontrar el lado positivo a las cosas.

Antes de irse de la clínica se despidió, con mucho cariño, de todos los que la atendieron, así es ella.

El susto me ha hecho recordar que ella no es inmortal, que ya está por cumplir 70 años y que tenemos que cuidarla mucho si queremos tenerla con nosotros, a ella y a su médicamente comprobado gran corazón.