Mazamorra Morada

A propósito de un comentario que hice en el blog de Anita, me acordé de una anécdota que me sucedió más o menos cerca a estas fechas:
Parte 1:
Hace unos años cuando salía del trabajo, me dirigía caminando hacia el puente que cruza la vía expresa, cuando ví a un niño sentado en el suelo, debía tener unos 10 años, con pantalón de buzo azul de esos de educación física de colegio, con una chompa ploma y algo sucio, el niño lloraba desconsoladamente y al lado de él había una bandeja volteada y, regados por todo el piso, unos vasos con mazamorra y arroz con leche, el niño repetía " mi Papá me va a pegar, mi papá me va a pegar", admito que la imagen me hizo sentir un nudo en la gaganta, se me ocurrió lo que se le ocurruría a cualquiera en mi lugar, si le doy al niño el dinero que cuestan todos sus vasos de mazamorra lo salvaría de una buena golpiza, antes que yo ya se le había acercado una dama que le dió un par de soles, lamentáblemente no tenía ni un billete para darle y el cajero automático me quedaba algo lejos, sino juro que le hubiese dado al menos 20 soles. Seguí caminando hacia la Av. Javier Prado sin poder borrarme la imagen de la mente y con el nudo en la garganta.
Parte 2(Una semana después):
Iba saliendo del trabajo ya había pasado el puente con aquella mancha de mazamorra que todos los días me hacía recordar que no ayudé a alguien que necesitaba ayuda, iba por Tottus de San isidro
cuando noté una escena familiar, estaba el mismo niño llorando, con la bandeja volteada y la mazamorra derramada en el piso, el nudo en mi garganta se desató y una sonrisa de complicidad se dibujó en mi rostro, a lo mejor debí decirle a la señora, que abría su cartera para darle 10 soles al niño, que se trataba de un engaño, pero sentí cierta simpatía por el niño y porsu originalidad, ¿será idea de él o un truco viejo?, seguí caminando con la conciencia aliviada y una risa contenida, ¿cuántos habrán caído?.
Parte 3(2 semanas más):
Iba caminando cerca de casa de mi madre con Gina, la acababa de recoger de su trabajo y la acompañaba a su casa(aun no nos habíamos casado), cuando ví la mancha de mazamorra en el piso, me reí; y Gina, como es natural, me preguntó el porque de esa risa, le conté la historia parte 1 y parte 2, tal cual, al terminar de contarle vi su cara algo transformada..
- No me digas que tú...
- Sí, le dí 20 soles y mi prima 5.







mitchell dijo
Y eso fué exactamente lo que sucedió, mas o menos, eeen fin
13 Diciembre 2007 | 07:39 PM